“La inseguridad ciudadana constituye uno de los principales problemas de los peruanos y por ende es uno de los temas prioritarios del Gobierno actual”.[1]
En la actualidad, el pasear y caminar
libremente de modo despreocupado por las calles de Lima, ya no es tan sencillo como
era antes. Esto es debido a que la inseguridad ciudadana, específicamente los
robos a las personas, a las casas, y la violencia entre pandillas, ha
incrementando considerablemente en los últimos años. De este modo, hoy en día,
es bastante común por ejemplo, que al despedirnos de alguien le digamos “anda
con cuidado” o “por favor avísame cuando llegues”.
La inseguridad ciudadana trae consigo diversos
riesgos y amenazas evidentes para la sociedad. Las personas actualmente ya no
viven tranquilas, por el contrario viven atemorizadas y a la defensiva pensando
que posiblemente en cualquier momento si se encuentran en las calles de Lima,
algo malo podría pasarles como por ejemplo que les roben, que entren a robar a
sus casas, entre otros. Por consiguiente, existe una preocupación muy grande
debido al incremento de la inseguridad. De esta manera, ya que nadie está libre
de ser víctima de un robo en persona o de un bien material, esto genera un
miedo constante. Por consiguiente el miedo es un factor que paraliza e impide
el hecho de que razonemos objetivamente, por lo que podemos ser manipulados por
ejemplo por los políticos. No obstante, si bien pueden estar asustados y queriendo una solución al instante,
se debe tener en cuenta que no se puede solucionar de inmediato.
Por
otro lado, cuando una persona o institución sufre un robo, se ve privada de lo
que es de su propiedad, lo que genera un daño en estas y en el país, ya que
muchas veces viene acompañado también con violencia. Por lo mencionado, se
genera en estas personas una atmósfera de desconfianza, desánimo y
desesperanza, pudiendo perder en ocasiones la fe hacia el desarrollo y
crecimiento de su país. Además, los costos de vida se incrementan ya que al
estar más a la defensiva, se sienten más vulnerables y toman medidas drásticas
para su protección y la de su familia. Debido a esto, invierten dinero en su
seguridad, colocando rejas, cerraduras más fuertes, paredes más altas,
contratando pólizas de seguros, servicios de alarmas, entre otros.
La problemática de la inseguridad ciudadana es compleja
ya que afecta potencialmente a todos. Es decir, afecta al “rico” y al “pobre”, a
todos los niveles socioeconómicos sin discriminar, tanto al que vive en una
zona privilegiada como al que vive en un asentamiento humano. Asimismo, es un
problema cercano a todos, ya que a cualquiera le puede tocar ser víctima de un
robo o de violencia. Por lo tanto, cada vez que las personas ven noticias en la
televisión u observan en carne propia acciones de la inseguridad ciudadana
tales como un robo o secuestro, esto hace que incremente su miedo y angustia,
ya que posiblemente pudo haberles tocado.
Por lo antes
mencionado, podemos decir que los riesgos y amenazas que trae consigo la
inseguridad ciudadana es que inserta en las personas, miedo, desesperanza y
desconfianza que repercuten en la convivencia social. De esta manera, se crean
posibles prejuicios entre las personas, y conflictos hacia individuos los
cuales en ocasiones podrían ser inocentes. En conclusión, la seguridad
ciudadana es un bien público que el Estado debe garantizar, enfrentar y
protege, combatiendo la delincuencia, violencia y desconfianza en los
pobladores. Fomentando de este modo, la seguridad para un mejor desarrollo y
progreso de nuestro país, el Perú.
[1]
Extraído de:
http://conasec.mininter.gob.pe/contenidos/userfiles/files/estadisticas/encuestas/PNSC_2012.pdf
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