jueves, 1 de noviembre de 2012

Noticia publicada por Leslie Solis Calcina







Los delincuentes y la violencia que generan son un problema; pero los delincuentes organizados son un problema mucho mayor. Estos grupos han empezado a traficar drogas, planificar delitos, y como lo mencionamos líneas arriba a extorsionar empresas. Entre su arsenal se encuentran armas cortas, granadas y fusiles que son utilizados para “meter miedo” y repeler al enemigo, y asegurarse de esta manera los ingresos por la extorsión.
Las pandillas más peligrosas se encuentran en el Callao y San Martín de Porres, pero también existen en la Victoria, Rímac, El Agustino, Surco, Villa María de Triunfo, Cercado, etc. "mientras más se asocien a comercializadores de drogas tendrán mayor acceso a armas y en cinco años el panorama podría ser peor. Tiene que haber un plan nacional de resocialización, pues este no solo es un tema policial". El problema de la delincuencia no sólo pasa por la Seguridad Ciudadana; el problema es mucho mayor y pasa por la educación, la inserción social, sueldos dignos que permitan una vida digna, etc. El Estado y las medidas macro asumidas por el gobierno, sobre todo las económicas, se empeñan en negar lo anterior, beneficiando a pocos y perjudicando a muchos, sirviendo de catalizador que ayuda a fermentar el descontento en la sociedad y evocando en ella lo peor que puede dar, la delincuencia.

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